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Adriana Cruz Toledo


El deporte bajacaliforniano pasó del espejismo de la expectación a la más grande de todas las decepciones en menos de dos años. El nombre de David González, conocido antes de su nombramiento como el gran promotor y padre de los ligamayoristas Adrián y Édgar, será recordado como el más grande error cometido en la política de promoción deportiva y de cultura física (si es que la hubo) en el gobierno de Jaime Bonilla.

Hace dos años, la expectativa -como decíamos- era alta y despertaba curiosidad, sobre todo cuando se efectuó el famoso foro o gala en el Hotel Quartz, donde comentaristas como David Faitelson, hacían hincapié en su llegada.

Todos querían acercarse a la mesa de los Gonzalez, todos buscaban “hueso”. Muy pocos de los que rondaban por aquellos lugares en aquellos momentos se han quedado para contarlo. La gestión gonzalista, muy aparte de la pandemia, fue un desastre.


La contingencia no fue pretexto

No hubo cohesión ni liderazgo. No hubo un proyecto sólido a pesar de las contingencias, pues otros estados como Jalisco, Nuevo León, Durango y Guanajuato, por nombrar algunos, salieron adelante.

En Baja California sólo dos municipios pudieron ajustarse a las condiciones adversas: Ensenada y Mexicali. En este último, el Imdecuf supo sortear la crisis, y ahora su extitular, Lourdes Cañez Martínez, ha sido la elegida para regir los destinos de la institución y hacer que la nave retome rumbo.

De David González y una parte de su grupo quedará sólo el recuerdo, aunque muy amargo. De hecho, durante este mes, es tiempo de Paranacionales (antigua Paralimpiada Nacional) y aún no se sabe qué sucederá con la participación de las delegaciones del estado.

Hace dos años, aún en pleno cambio de estafeta, se desarrollaba el evento y los responsables del deporte adaptado trabajaban a contrarreloj tanto en la logística como en la comprobación de los últimos recursos que fueron otorgados para este evento. 


Falta de higiene en instalaciones, queja constante

Desde hace algunas semanas personal que trabaja en la aún administración gonzalista al interior del CAR manifestó su descontento por el estado en el que todavía se encontraba el complejo acuático, principalmente en el llamado gimnasio de tierra.

Este gimnasio es utilizado para los ejercicios fuera de la alberca, y en el que hay colchonetas y cojines para que los clavadistas practiquen sus rutinas, así como algunas escalinatas de madera en las que se cuelgan para cuestiones de elasticidad.

Lo cierto es que trascendió el mal estado en el que se encontraba la instalación, y aún bajo el proceso de transición, argumentan muchos trabajadores, la administración actual del CAR no había hecho nada.

“Más bien, ni siquiera habían supervisado”, indicaron. “Los responsables se comunicaron con Gustavo (Gutiérrez de la Fuente) e hizo caso omiso. Al coordinador administrativo le avisamos, le dijimos a ‘Carmelita’ (Savin, cuñada de David González) y si se cerraban las clases se iba a hacer un relajo, por no decir un buen desmad…”



Agendas pendientes

Las condiciones en las que se encuentra el inmueble que fue sede de dos series mundiales de clavados previo a Juegos Olímpicos en 2008 y 2012, se ha convertido en un foco de infección, apuntan.

“Así no se puede, de perdida deberían de venir a darse una vuelta para que chequen el gimnasio de clavados. Está lleno de caca de pájaro. Es un riesgo para la salud de los niños”, explicaron.

Otro de los detalles que puntualizan es el que concierne a los baños del complejo que también se utilizan como vestidores, y los sanitarios que se encuentran a un lado de la oficina y de la cabina de control de la alberca cuando hay competencias.

“Esos baños huelen horrible, estaban hechos un asco. No han limpiado, no han hecho las cosas. Los miembros de las cuadrillas no vienen todos. Nada más vino uno acaso, puso tapetes, se dio una vueltecita y se fue. No hay orden ni control, esperamos que ahora cambie”. 


¿Y Freddy?

Aquello en lo que desde un inicio González Camacho hizo hincapié parece quedar en el olvido o, simple y sencillamente, no tuvo efecto.

Amenazó con desconocer y presionar para que Freddy Armando Lugo terminara su largo mandato en el béisbol estatal. Hizo ruido pero tronó muy pocas nueces. Arremetió contra los medios de comunicación. Los inculpó de sus errores o fallas de percepción cuando en realidad nunca hubo una política de relaciones públicas establecida.

Cambiaron dos veces de voceros. El primero era cercano a Lugo Valenzuela. El segundo ajeno a la problemática del deporte amateur sólo vinculado al fútbol, aunque hay quienes argumentan que este fue uno de los escasos aciertos de Germán Sánchez, designado como director de Promoción e Imagen del instituto, quien sólo posaba para las fotos, pero en el momento de las crisis siempre fue como un fantasma…  Ya no hay vuelta de hoja.

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