AL MOMENTO

TRISTE COMPARECENCIA




Abigaíl Villa Flores


De los “dineros” nada dice saber a los de fuera. Una vez que está adentro asegura que no tiene dinero. Lo cierto es que en medio de su sonrisa silente al guardar silencio cuando una de las legisladoras estatales cuestionó al gabinete de Educación sobre las basificaciones sin respetar derechos de antigüedad en varias dependencias, a David González Camacho,  titular del INDE, lo pusieron otra vez contra las cuerdas.

Primero fueron los periodistas, entre ellos los de Medrano TV, una plataforma digital que, como lo han hecho otras, lo dejaron en evidencia. Quiso ser asertivo y cortante, pero se “ahorcó” con sus propias palabras.

La inconformidad y desencanto de la ciudadanía no se hizo esperar y hubo muchas respuestas negativas ante la actitud del funcionario que en su intervención, sólo se limitó a repetir lo que ha dicho una y otra vez “no tenemos dinero y así recibimos las instalaciones de la administración anterior”.

Una vez más sacó el pretexto de las carpetas con fotos de equipamiento descuidado aparentemente dejado así a propósito por su mismo equipo, según lo argumentan fuentes cercanas al instituto, ya que en los meses previos a convertirse en director, y en los 45 días posteriores al inicio de encargo, nunca hubo observaciones formalmente hechas, sólo señalamientos ante la prensa (sobretodo lo de las famosas “escaleras podridas”).

Lo cierto es que la diputada Alejandrina Corral ya hizo un pronunciamiento solicitando se aclare y entreguen los datos relacionados con la sindicalización y entrega de bases a empleados con menos de dos años de ejercer algún cargo en la administración pública, y que, de manera arbitraria se brincaron a otros que llevan hasta casi diez años en espera.

Lo anterior para ver quiénes se han visto afectados en sus derechos de antigüedad, pues varios, aún en juicio y pleno proceso, fueron despedidos injustificadamente, y hasta desalojados por la fuerza. 



Bienes, ni para remediar los males

Dicen las malas y no tan malas lenguas que hace dos años, durante las reuniones con motivo del proceso de transición cuando tomaría protesta como director, el promotor beisbolero recalcó que “entre menos se enterara de problemas en el instituto, mejor”.

Para eso, aseguraban, traía a su gente para resolverle los problemas. Sin embargo, se hicieron mucho más grandes. 

Así como González Camacho le decía a los medios afuera del pleno del congreso estatal que no sabía nada de presupuestos, mucho menos debió saber del estado en el que se encuentra el mobiliario del Centro de Alto Rendimiento.

Es de preocuparse que a escasas semanas de la entrega-recepción, el aún titular del INDE diga desconocer qué sucede con los activos fijos de la paraestatal. En la Villa Deportiva, el equipo de lavadoras y secadoras para ropa de cama y usuarios que se alojan en el complejo está descompuesto, según muestran algunas imágenes.

Si hay suerte sólo funciona una lavadora para cargas de varios kilos y que, sobre todo, en plena contingencia sanitaria, requieren de un aseo minucioso.

Del transporte mejor ni hablar. El parque vehicular no está en óptimas condiciones. Si acaso, sólo una pickup es utilizada para las necesidades del centro. La unidad que anteriormente estuvo asignada al área de medicina del deporte, hasta el momento, no ha dado problemas. 

Los camiones para transporte de carga y equipamiento lucen chocados, pero eso sí muy bien rotulados con las leyendas “BC Genera” y “Deporte en movimiento”. Para eso sí hubo presupuesto, aunque el “jefe” no supiera cuánto.



Con el poder de su firma

“A mí me lleva los documentos la administradora (ahora encargada de despacho) y sólo los firmo”, reiteró en el encuentro con los medios de una manera un tanto déspota. De ser así es notorio que ni siquiera revisa los documentos que pasan por su escritorio. De ser así, por eso se encarecieron los viajes, por una muy mala planeación y nula contemplación de imprevistos.

“Una de sus secretarias, Shirley, escribe hasta mal los oficios, con faltas de ortografía hasta en nombres y apellidos, pasó muchas veces y así los firmaba, hasta les ponían los sellos oficiales y de despachado”, comentaron trabajadores bajo condición de anonimato.

Por cierto, en la documentación oficial y hasta en los comunicados relacionados, por otro lado, con Carmen Savin (antes denominada como “Directora Administrativa”) aparece ahora simplemente como “encargada de despacho del área administrativa”, al ser una de las presuntamente beneficiadas con la basificación. 

Esto, ante el hecho de que quienes ejercer puestos de directores, no pueden basificarse, ya que son de confianza y tienen que entregar al cierre de la administración. Ahí hay una muestra de la incongruencia. 

Pero eso sí, las fotos en el congreso para una triste comparecencia fueron subidas en primer plano, muy a pesar de que el video de la glosa estuvo muy mal postproducido.

En otros tiempos, el área del pleno del congreso se convertía prácticamente en una sala de estrenos, y la misma glosa en sí, era de facto la premiere anual de la campaña de contenidos de cada área del gabinete, teniendo al INDE como “buque insignia”. 



Gutierritos o el gran ausente

Desde el interior del Centro de Alto Rendimiento ha trascendido que uno de los personajes a quienes más se les ha achacado el desorden que existe en dicha instalación desde el inicio de la administración Gonzalista, ahora se ha hecho notar por su ausencia. 

Primero, aseguran, se burlaba de las inconformidades de los trabajadores basificados y hablaba pestes de todo aquello que tuviera que ver con las quejas ante el sindicato, muy a pesar de que a su tía ya “la premiaron” con una de las bases.

También, aseguran, que las críticas que circulan en torno a su persona le hacen tantas cosquillas que no para de reir. Tiene sentido del humor el muchacho, aunque su semblante en los convivios que circulan entre redes sociales parece ser otro.

Sin embargo, desde las entrañas del inmueble convertido en ruinas bajo esta administración mencionan que Gustavo Gutiérrez de la Fuente, su “coordinador” operativo y administrativo no se encuentra en la oficina que le fue instalada en la Villa Atlética (en la que se han reportado infinidad de incidentes previamente documentados).

“Ya tiene más de dos semanas que no viene, bueno, sólo se presenta a checar entrada en la mañana y salida por la tarde, para que crean que sí viene a trabajar, pero no está todo el día”, señalaron fuentes afines al INDE y al CAR.

Como el sistema de entradas y salidas se maneja a través de la captura de las huellas digitales de los empleados, señalan, registra su llegada por la mañana y luego desaparece. 

“No regresa hasta después de las 5:00 de la tarde, para checar con su huella y quede rastro de que si vino, pero cuando uno pregunta por él, nomás nada”, indicaron.

“Sólo llega, checa y se va, le estamos pagando de oquis y decimos, que le estamos por que son los impuestos de todos nosotros”, agregaron.

Tal vez sólo está esperando que llegue noviembre. Así como hay Godinez y Mirreyes en el cine, y aviadores sin naves que pilotear, justo como en la telenovela de Rafael Banquells (que han vuelto a retransmitir por el cable), el CAR también tiene a su “Gutierritos” pero en versión antagónica.

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