AL MOMENTO

NIDO DE AVESTRUCES




Adriana Cruz Toledo


“Avestruces de Baja California…” Este sería un nombre que caería como anillo al dedo si hacen un equipo de béisbol, deporte favorito de David González, asignado como responsable del INDE desde noviembre de 2019. Muchos ruegan ya que se vayan los que ahora están. 

En Baja California aman el béisbol, pero difícilmente a la administración actual le tocará el torneo internacional que pretendían realizar desde 2020, muy a pesar de las visitas de inspección del personal de la Confederación Mundial. 

Dicen en la capital del estado que Gonzalez desearía repetir, aunque los resultados administrativos y la escasa falta de liderazgo lo han llevado también a ganarse un sobrenombre no muy grato: “Zapatitos”.

¿Por qué? “Por que le quedaron grandes los zapatos de su antecesor, Saúl Castro”, comentan miembros de la comunidad deportiva ante las constantes fallas y errores que se han dado en su tenebrosa gestión.

Para que se dé usted cuenta: el lío que se armó con el handball se deriva de una mala logística. Los atletas tuvieron que recurrir al ayuntamiento de Ensenada para que los apoyara. 

Después trascendió que la negociación prosperó gracias a que autoridades de aquel municipio lograron concretar con el INDE un acuerdo en conjunto para que a los equipos no les aplicasen el “forefeit”.

Previamente, se difundieron imágenes en las redes sociales del instituto sobre la presencia de González en Guadalajara atestiguando el inicio de los Nacionales Conade en uno de los complejos. Después, las fotos desaparecieron y la “Dirección de Promoción e Imagen de la Dirección General” (sic) aplicó la “operación avestruz” quizá por iniciativa (muy fallida) de Germán Sánchez, otro tristemente célebre personaje de la actual gestión.

En el transcurso del día comenzaron a circular documentos en redes sociales, con membrete del INDE y firmados por personal del área de Desarrollo del Deporte, con la pretensión de demostrar que sí estaban cumpliendo. 

La cotización y pagos la hicieron “cuarto para el ratito”. De acuerdo con esos documentos, las fechas de oficios girados, pago de boletaje y cotización de traslado terrestre datan de los días 22 al 24 de junio.

En ese orden primero cotizaron el transporte terrestre (22), después hicieron el oficio para autorización (23) y al final pagaron por los boletos de avión (24), según los oficios y documentos expuestos.

Pero, ¿por qué no debió haberse planificado cualquier escenario con suma anticipación y haber evitado pintarle otra raya más al tigre? 

Ellos justificarán que esto se debe a los cambios y cancelaciones constantes del evento en las sedes y subsedes, aunque en Guerrero nunca hubo posposiciones. 

El traslado fue de Tijuana a la Ciudad de México, no directo a Acapulco, por lo que tuvieron que rentar una unidad a una empresa con sede en Aguascalientes para salir del Aeropuerto de la Ciudad de México, hasta Guerrero, por carretera. 

Este movimiento le costó al erario casi 200 mil pesos, que es poco comparado con los millones que se destinaron para la rehabilitación de los campos de béisbol.

Dénse cuenta lectores que el señor “zapatitos”, perdón, David Gonzalez, ya tiene a Probeis como perfecto premio de consolación al inaugurarse sus oficinas en Mexicali meses atrás. ¿Será que viajó a Guadalajara para ver a los Mariachis (y no precisamente los que cantan)?

En esta gestión se han dado una y otra vez traspiés vergonzosos y quienes cometen errores, son como las avestruces: meten la cabeza debajo de la tierra. 

Por si fuera poco, echan la tierra por debajo del tapete pues no querían que se enterara nadie del robo con violencia que se dio al interior de la Villa Atlética. 

Curiosamente, el coordinador administrativo del CAR, Gustavo Gutiérrez de la Fuente, de quien no se sabe con qué carrera u oficio cuenta, parece que maneja mejor la pala que la diplomacia, pues de tanta tierra que le gusta echar debajo del tapete, tiene literalmente el CAR hecho un cochinero, y a pesar de eso, dicen que se ríe de todo lo que se publica en los medios sobre su labor.

Seguramente se ha de reir con mucho lodo entre los dientes por su servilismo disfrazado de lealtad. Pues, no quiere que se sepa nada de las ineptitudes que se han cometido en estos dos años, pero sí le gusta salir en la foto con todo y uniforme mientras juega una cascarita en los campos del Romero Manzo. ¿Y las medidas de seguridad en las instalaciones?  

Hugo Sánchez, el destacado futbolista mexicano decía que había momentos en la vida que eran de “ajo y agua (‘a joderse y a aguantarse’)”. 

Con la gente actual del CAR son de “ajo y risas”.

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