AL MOMENTO

COLUMNA: JUGANDO A LAS PIFIAS Y LAS ESCONDIDILLAS




Abigail Villa Flores


Entre pifias y jugar a las escondidillas, así transcurre el tiempo en la gestión Gonzalista en el Instituto del Deporte, donde ha pasado de todo. Prácticamente de lo más absurdo, hasta lo impensable.

Hace unos cuantos días no se sabía si habría Juegos Nacionales o no, y la incógnita sigue en el aire, ya que aunque Jalisco y Guerrero comenzaron con la Gimnasia y la Vela, todavía en Nuevo León, todo es un albur. 

La dirigencia deportiva de aquel estado solicitó prorrogar el evento, ya no tanto por cuestión sanitaria sino económica, ya que la CONADE no ha entregado el recurso. Hasta parece una maldición haberle cambiado el nombre a la competencia conocida por más de veinte años como Olimpiada Nacional.

A pesar de los problemas que en sexenios pasados reinaron entre la Conade, el Comité Olímpico y la Codeme, en las épocas de Nelson Vargas, Felipe Muñoz y el Teniente Coronel Alonso Pérez, el evento conservó su esencia.

En ocasiones se quitaba el nombre “olimpiada” y se abreviaba como O. Nacional, los eventos se hacían, los atletas se fogueaban y los recursos se daban, aunque se dieran unos a otros con todo.

En Nuevo León el semáforo está deportivamente en amarillo en los últimos meses de administración del llamado “Gobierno Independiente” de Jaime Rodríguez, “el Bronco”. Lo que sí es cierto es que el semáforo será fosforescente, una vez que el abanderado de Movimiento Ciudadano, Samuel García, tome la estafeta como mandatario estatal.

Nuevo León ha decidido posponer el evento, mientras que la autoridad del Consejo para el Fomento al Deporte en Jalisco (CODE) también había enviado una misiva a la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte manifestando que por cuestiones presupuestales “sean pospuestas las competencias de voleibol y squash”.

Sólo la gimnasia se ha llevado a cabo, mientras que con carácter de urgente, el director de CODE Jalisco, Fernando Ortega, firmó la misiva enviada a Ana Guevara. 

Lo que se ha percibido desde el inicio es la animadversión de Guevara hacia el proyecto del que ella misma salió hace varios años, aunque esto se percibía desde tiempo atrás.





BOSQUEJOS DE ALTERNATIVAS

Por allá de 2017 se rumoraba ya que la CONADE, en ese entonces con Alfredo Castillo al mando, deseaba deshacerse de la Olimpiada Nacional. Entonces, en algunos estados del norte del país, especialmente en la antigua Región I (integrada por Baja California, Sonora, Sinaloa y Baja California Sur) se pretendía establecer un Plan B.

Dicho plan consistía en la realización de un torneo tipo Challenger o Premier de carácter invitacional o abierto dependiendo del número de estados interesados. De entrada, estarían la mayoría de los deportes con representantes de la región noroeste y se contemplaba abrir esa misma invitación para otras  entidades de la Zona del Pacífico (Jalisco, Nayarit, Colima…)

El proyecto quedó archivado al realizarse las ediciones 2018 y 2019, pero también se pretendía otro plan alterno: un torneo binacional en el que compitiesen tanto entidades de México como de la franja fronteriza sur de Estados Unidos como California, Texas, Nuevo México y Arizona.

No se competiría como país, sino como estados, lo cual incrementaría el fogueo y el intercambio. Sin embargo, ante el escenario actual resultaría imposible debido a la crisis sanitaria derivada de la pandemia. 

Pero, en el papel estaba el proyecto hecho. Se hicieron varios experimentos, algunos favorables, otros no tanto, pero con respuesta de los participantes del Sur de California, de Nevada, en algunas ocasiones de otros países como Ecuador, Colombia, Costa Rica e inclusive de la comunidad sudcoreana radicada en Los Ángeles. 

Más que éxito o fracaso este experimento al que llamaron torneo o juegos binacionales, arrojó un parámetro: no se necesitaba de la CONADE, o al menos, en uno de ambos planes, sólo se requería el aval o reconocimiento del organismo para darle más seriedad, y en el mediano o largo plazo, oficialidad a la competencia. 


OTROS TIEMPOS

Hoy, los tiempos son diferentes por la Pandemia, pero hay instituciones en otros estados que han demostrado que se pueden desarrollar eventos internacionales: la Comisión de Juventud y Deporte de Quintana Roo (Cojudeq) organizó durante tres fines de semana seguido el Cancún HUB, con el que se reactivó el voleibol de playa a nivel mundial con el apoyo de la Federación Internacional de este deporte.

Algo parecido se espera que suceda en Colima. El INCODE (Instituto Colimense del Deporte) lleva ya a cabo la Copa Continental, clasificatoria a los Juegos Olímpicos de Tokio.

El HUB tuvo el esquema de Torneo Burbuja (sin público) como se pretendía se hiciera en los Juegos Nacionales. En Colima se contempla una asistencia con mediano aforo y controles sanitarios de acceso. El evento ya está en marcha.

En otros tiempos, personal capacitado en Baja California participaba como técnicos y supervisores de diferentes áreas. Hoy, se ha tenido que “importar” a federativos de otros países como Guatemala para asistir en calidad de delegados al ya no existir acuerdo de cooperación entre el INDE y la Confederación Norceca de Voleibol. 

El centro de desarrollo que fue un orgullo e inclusive se inauguró hace casi 10 años con la visita del brasileño Ary Graca Filho, presidente de la FIVB, es sólo un elefante blanco. 


¿Y EN BAJA CALIFORNIA?

Las pausas serían pecata minuta si nos damos cuenta de las pifias que siguen en esta entidad cuando después de haber participado en los procesos macro-regionales, hubo errores en la logística aérea y se perdió dinero por una mala planeación en los itinerarios.

Esto no es todo: atletas se vinieron de regreso en camión y se desconoce el control de calidad en el mantenimiento de las unidades. 

Se rumora que la administración del INDE “recomendó” que en vez de llevar las unidades a un taller para hacer mantenimiento preventivo, mejor que la misma gente del instituto comprara los lubricantes y les hicieran el cambio de aceite en el CAR. ¡Háganme el tremendo favor!

Pero la cosa fue de mal en peor cuando se le dio la espalda a los equipos de Balonmano, deporte que ha exportado a jugadores y jugadoras a las ligas europeas, pero las autoridades del INDE parece que no lo saben.

Hicieron que se rascaran con sus propias uñas diciendo que unos pagaran sus traslados si querían asistir. Otros, en Ensenada, solicitaron el apoyo al alcalde de aquella entidad, Armando Ayala. ¿Y así quieren repetir los Gonzalistas?



SEÑALES IMPRESCINDIBLES

Un mensaje muy claro dejó la comunidad deportiva semanas atrás en el Grand Hotel Tijuana, cuando la entonces candidata y hoy gobernadora electa, Marina del Pilar Ávila se aproximaba a cerrar su campaña: el relevo en la dirección del INDE es necesario, pero sobre todo, indispensable.

Entrenadores, entrenadoras, atletas con resultados nacionales e internacionales, medallistas panamericanos y centroamericanos, clasificados a justas olímpicas y continentales, sin decirlo y con su mera presencia lo dejaron por sentado.

Muchos llevaron el uniforme azul y amarillo, otros el guinda y blanco, pero al final quisieron hacerse sentir.

Los representantes de asociaciones también estuvieron presentes. Hasta el titular de la Asociación de Béisbol de Baja California, Freddy Lugo --quien estuvo en la mira de David González durante todo este tiempo-- se dio cita. 

No se trata de volver al pasado, sino más bien de rectificar el futuro inmediato, sin que los y las atletas se vean afectados. Al menos esto lo dieron a entender con la respuesta generada

La ahora gobernadora electa se dio cuenta de algo: la presencia de liderazgos femeninos en las asociaciones, ligas, sectores de la educación física, entrenadoras, especialistas, analistas técnicas, y sobretodo, atletas.

En 2019 se decidió acabar con la tradición de la Maratón en Mexicali, al quitarle el nombre de “Maratón Gobernador” y lo cambiaron por “Maratón Baja California”.

Lo que no sabían es que en 2006, durante el sexenio de Eugenio Elorduy Walther se corrieron dos maratones: el Gobernador (al que no se le cambió nombre) y otro llamado “Baja California” que se corrió en lo que ahora es el Boulevard 2000 y fue clasificatorio a los Centroamericanos de Cartagena, Colombia. 

Ahora, ¿valdría la pena retomar el nombre Maratón Gobernadora?

Si nos vamos a la agenda de género, esto puede representar una coyuntura especial y reforzaría la imagen de la jefa electa del Ejecutivo Estatal. Pero, primero, a vencer la Pandemia.

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