AL MOMENTO

BENAZIR SARA: LA JOVEN QUE NO ENCONTRÓ LA JUSTICIA


 *- A quince años de su asesinato, los responsables de la muerte de Benazir Sara siguen en libertad


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“Señor Chavolla, su hija Sara sufrió un accidente y en estos momentos está grave en el Hospital General; es necesario que vaya para allá”, escuchó Manuel desde el otro lado del teléfono.


Al colgar la llamada, automáticamente vinieron los recuerdos de los momentos antes de contestar el teléfono.


Hacía apenas cuarenta minutos, su hija Benazir Sara, Sarita como la llamaban de cariño, le había comentado que regresaría a casa caminando, después de concluir un trabajo escolar con algunos compañeros.


En ese momento Manuel Chavolla no lo sabía, pero Sarita daba sus últimos respiros antes de ser declarada sin vida.


 


MIÉRCOLES NEGRO


Fue el 7 de diciembre de 2005.


Para el señor Manuel Chavolla, recibir una llamada por parte de Sarita en la que le pidió permiso para quedarse unas horas extras en la escuela, la preparatoria del Instituto Tecnológico de Baja California, no fue nada fuera de la común.


Sarita, de 15 años, se caracterizaba por el empeño que ponía a los estudios y la petición no tenía nada extraño por dos días más tarde presentaría un proyecto escolar en el Palacio Municipal.


Más tarde, a las 6:40 P.M., el señor Chavolla recibió otra llamada de Sarita, desde un teléfono público, en la que le dijo que se localizaba en el estacionamiento de un centro comercial, cercano a su hogar.


“Me pidió que fuera por ella, le pedí que me esperara en el centro comercial 10 minutos, lo pensó un poco y me dijo que mejor se iría caminando, pues dicha plaza estaba a seis cuadras de nuestra casa”, comentaría el padre días más tarde, en la Procuraduría de Justicia.


Sarita le dijo a su padre que mejor regresaría caminando a su casa: fue la última ocasión en la que Manuel escuchó la voz de Sarita.


Pasaron 40 minutos, una hora, dos horas y Benazir Sara no llegó a su hogar.


“Me empecé a preocupar porque no llegaba, decidí esperar un poco más y salir a buscarla, pensando que se había detenido con una amiga”, declararía Manuel más adelante.


Sin embargo, pese a que en ese momento nadie sabía, Sarita había sido privada ilegalmente de su libertad.


 


LA LLAMADA QUE NADIE ESPERA


El teléfono del hogar de la familia Chavolla sonó a las 8:30 p.m.  


El señor Manuel levantó el aparato, esperando escuchar la voz de Sarita; del otro lado de la línea habló una mujer adulta quien le dio la noticia.


Sarita había sufrido un accidente y se encontraba grave en las instalaciones del Hospital General; lo que no dejó de preocupar al padre, pero al menos ya conocía el lugar donde estaba su hija y eso lo tranquilizó, de momento.


En el hospital se encontró con la mujer que minutos antes le había dado la noticia; era María Teresa de Jesús Valadez Morales, Subprocuradora de Zona Tijuana, quien no dio detalles del presunto accidente.


El señor Manuel no perdió tiempo y fue directamente al quirófano, donde un equipo de médicos hacía lo posible por salvar la vida de Sarita.


“Prácticamente la encontré agonizante, con un grupo de médicos alrededor, en labores de resucitación y tratando de estabilizar sus signos vitales”, declararía el padre.


De acuerdo al informe médico, Benazir Sara sufrió múltiples fracturas de cráneo y desprendimiento del tallo cerebral: la joven falleció 6 días más tarde por traumatismo cráneo encefálico.


 

LAS INVESTIGACIONES


 El estado de salud de Sarita no fue la única mala noticia que recibió en el Hospital General su padre.


Tan pronto arribó a las instalaciones, agentes de la Policía Ministerial le revelaron lo que había sucedido: Sarita fue arrojada de un automóvil en movimiento en la avenida Paseo Centenario, una de las principales de la ciudad, cayó al pavimento y posteriormente fue arrollada por un taxi.  La muchachita de 15 años tenía las manos atadas y fue encontrada con la ropa interior en las rodillas.


Sin embargo, dentro de la escena trágica también encontró alivio, el director del Departamento de Homicidios Dolosos, Francisco Castro Trenti, les notificó que tenían detenido al presunto responsable y a un cómplice.


“Nos aseguró a mi esposa y a mí, con el caso estaba prácticamente resuelto y se me fue confirmado al cien por ciento, vía telefónica, por la Subprocuradora Valadez Morales, al punto que nos otorgó permiso de cremar el cadáver de nuestra hija, dada la certeza de culpabilidad del detenido”, recordaría.


“EL BACKSTREET”


Conforme pasaron los días después de la muerte de la joven, se conocieron más detalles de lo que sucedió en el lapso entre la llamada de Sarita a su padre y el momento en que fue lanzada de un automóvil en movimiento.


Según diferentes declaraciones y testimoniales, tras colgar el teléfono, Benazir Sara fue privada ilegalmente de su libertad por dos sujetos a bordo de un vehículo modelo Pathfinder, color rojo.


Horas más tarde, los sujetos optaron por lanzar a la joven de quince años en la avenida Paseo Centenario, a la altura del Centro Comercial Pueblo Amigo.


Al estar atada de las manos, la joven no pudo protegerse de los golpes en el pavimento y momentos más tarde fue arrollada por un taxi.


Posteriormente se encontró al presunto responsable de conducir el automóvil: se trataba de Fernando Emmanuel Valencia Pérez, apodado “El Backstreet”, de 21 años, quien fue señalado, junto con Jesús Soto Ocio, apodado “El Niño”, como presunto homicida.


El vehículo utilizado, que contaba con las características descritas por los testigos, era propiedad de su madre.


Además, a los señalamientos se sumó el hecho de que elementos periciales encontraron cabellos de Sarita en el interior del vehículo.


Las pruebas estaban ahí; se contaba con elementos suficientes para capturar a los asesinos y así fue.


“El 14 de diciembre por la noche, ya en los servicios funerales de mi hija, recibí una llamada telefónico de la subprocuradora María Teresa de Jesús Valadez Morales, en la que me informa que el crimen de nuestra hija estaba resuelto como nos los había prometido”, detalló el padre.


LAS INCONSISTENCIAS


Si bien la pérdida de Benazir Sara fue un duro golpe para la familia Chavolla, quedaba la satisfacción de que los responsables enfrentarían la justicia.


Todo eso cambió el 15 de diciembre.


En la madrugada, el señor Manuel recibió la noticia; “El Backstreet” y el presunto cómplice fueron puestos en libertad por una presunta falta de pruebas mediante un amparo.


La familia de Valencia Pérez, al obtener su libertad, optó por enviarlo a Estados Unidos, donde no podría ser asegurado por autoridades mexicanas.


“El 29 de diciembre nos reunimos mi esposa y yo por primera vez con el procurador Antonio Martínez, quien no explica que los pelos no son prueba contundente porque una de cada 500 personas tiene el mismo tipo de cabello”, contaría el padre de familia.


Los padres de Benazir lucharon durante años para que el asesino de su hija enfrentara la justicia y parecía que habían encontrado la luz al final del túnel el 20 de agosto de 2013, cuando “El Backstreet” fue aprehendido en San Diego.


Sin embargo, menos de seis meses después, Fernando Emmanuel Valencia Pérez salió del Centro de Reinserción Social de Tijuana el 23 de enero de 2014, después de que el Tribunal Superior de Justicia del Estado aprobara su liberación.


“En aquella época yo era agente ministerial y novado de 20 años; para mi fue el novio, era retador, agresivo, mentiroso, pero cínico, se sostenía en su mentira”, comentó uno de los elementos encargados de la investigación de forma anónima.


Han pasado quince años desde que Sarita fue lanzada de ese vehículo en movimiento y ni la lucha de los padres de familia, quienes acudieron a todas las instancias posibles, logró que se hiciera justicia.


“Faltó profesionalismo, la presión social tuvo consecuencias en mi opinión; no estuve tiempo en el caso porque a los días me asignaron a otra agencia pero me quedé con eso en mi pensamiento”, añadió el agente.


Fernando Emmanuel Valencia Pérez, “El Backstreet”, sigue en libertad.


Hasta la fecha no hay detenidos por la muerte de Benazir Sara.

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